Edición original: Ultimates 2 1-6 y Annual 1
Guión: Mark Millar
Dibujo: Bryan Hitch, Steve Dillon
Formato: Tapa dura, 200 págs. a color.
Mientras Thor abandona el grupo al no
estar de acuerdo con sus nuevas motivaciones, la opinión pública tampoco tiene plena
confianza en los Ultimates. Pese a que el gobierno de los EEUU señala que el
grupo superheroico solo actúa en suelo americano, la sensación que existe es la
de que los superhéroes serán utilizados como armas en aquellos países que no
comulguen con la administración Bush.
Por otro lado, SHIELD mantiene a Bruce
Banner, después de la tragedia de Manhattan, encerrado en una celda “a prueba
de Hulks”, en la que lleva tiempo sin transformarse. El Capitán América (brazo
ejecutor de Nick Furia) mantiene una relación con Janet Pym (la Avispa),
mientras que Tony Stark hace lo propio con Natasha Romanov (la Viuda Negra), a
la que le ha hecho una armadura.
En este contexto, alguien filtra a la
prensa archivos clasificados de SHIELD
que demuestran que el asesino de las ochocientas cincuenta y dos personas
muertas en Manhattan fue Bruce Banner (transformado en Hulk), un Bruce Banner
que no ha sido juzgado y está vivo en manos de la organización dirigida por
Furia. Tras ello, todo el grupo piensa que ha sido Thor el encargado de la
filtración, éste tiene un encontronazo con el Capitán América en el que niega
todas las acusaciones, haciendo responsable de ello a su hermano Loki, pero el
Capitán no le cree y lo toma por loco.
Finalmente, para relajar a la opinión
pública, se enjuicia a Bruce Banner y es condenado a muerte. Muerte de la que
se ocupan Hank Pym (su última misión para SHIELD) y Nick Furia, aunque no
demasiado bien por lo que parece.
Por otro lado, Thor, que sigue insistiendo
en que es un Dios venido de Asgard, participa en unas revueltas en Italia en
contra del Proyecto Europeo de Supersoldado, y en ella resultan heridos varios
policías. Entonces los Ultimates se unen al Proyecto Europeo de Supersoldado
(Capitán Britania, Capitán España, Capitán Francia,...) para intentar detenerle.
Después de que les informen de que Thor era el proyecto de supersoldado
noruego, los Ultimates y sus aliados europeos apresan al dios del trueno, que se ve impotente ante la incomprensión de sus excompañeros.
Mientras, Hank Pym, que fue expulsado del
grupo por su reprochable comportamiento, intenta volver de todas las formas
posibles, encontrándose siempre con la negativa de Nick Furia. Sintiéndose un
fracasado, y desesperado por hacer algo en la vida, se une al patético grupo de
los Defensores. Finalmente vemos como el antiguo Hombre Hormiga, decepcionado con su nuevo
grupo, acude a una cita con una persona a la que conoce. Hablan de la última
misión de desarme llevada a cabo por los Ultimates en un país extranjero, y de como esta
persona misteriosa filtró los archivos de SHIELD.
En el “annual issue”, se nos muestra como un Nick
Furia implacable, trata de crear supersoldados de manera “casi industrial”.
Por otro lado, “alguien” que no ve con buenos ojos las actividades del general,
crea un plan para matarle. Finalmente es éste quien mata a su asesino de manera
implacable.
OPINIÓN
Enorme guión creado por Millar, formado por una gran historia (contexto general) que arropa multitud de pequeñas historias relacionadas entre sí. En este volumen nos
encontramos con múltiples e interesantes tramas, nos enfrentamos a cuestiones políticas y a cuestiones religiosas, y por consiguiente a cuestiones tanto morales como éticas. La tensión y epicidad
que se viven en algunos momentos de este tomo son increíbles, el juicio a Banner o la
detención de Thor son sólo algunos ejemplos.
Millar desarrolla a los personajes de manera
exquisita, nos presenta a un Capitán América transformado en el brazo militar de EEUU e incapaz de acostumbrase a la época que le ha tocado vivir, a un Thor incomprendido y desesperado o a un Nick Furia sin ningún tipo de ética,
capaz de hacer cualquier cosa por los intereses de su país. La profundidad de todos y cada uno de los personajes es espectacular.
El dibujo de Hitch es perfecto. Más bien realista, cumple con creces la función que se le encomienda, consiguiendo emocionar al lector. Una pena no poder decir lo mismo del arte de Dillon, simple y cercano al "cartoon", sin sentido en una obra como ésta.


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